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Aluminosis
Se denomina aluminosis (también llamada fiebre del hormigón) a la lesión del hormigón que se manifiesta especialmente en las viguetas de los forjados de los edificios, por la cual el hormigón utilizado pierde sus propiedades haciéndose menos resistente y más poroso, poniendo así en peligro la estabilidad del edificio.
Esta lesión se debe al cemento aluminoso (CAC-R) empleado en la fabricación de algunas viguetas, ya que fraguaba más rápidamente que los cementos tradicionales, reduciendo el tiempo de almacenaje en fábrica. Este cemento lleva una alta concentración de alúmina, lo que le provoca cambios químicos ante determinados agentes, alterando sus propiedades. A altas temperaturas y humedades altas la estructura de este cemento pasa de hexagonal a cúbica, esta última más densa. Esto hace que las partículas de cemento ocupen menos y por tanto la estructura global adquiera una mayor porosidad, con lo que pierde resistencia mecánica.
Los agentes que actúan son atmosféricos, encontrando mayor incidencia de casos en climas marítimos con ambientes salinos y zonas industriales con ambientes contaminantes. También es habitual encontrar aluminosis asociada a filtraciones por la presencia constante de humedad a través de las fisuras aparecidas en cubiertas, por lo que es frecuente la aparición de la patología en forjados de cubierta, más expuestos que los interiores. En cualquier otra situación la vigueta funciona normalmente.
https://www.google.com.co/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&cd=&cad=rja&uact=8&ved=&url=%2Furl%3Fsa%3Di%26rct%3Dj%26q%3D%26esrc%3Ds%26source%3Dimages%26cd%3D%26cad%3Drja%26uact%3D8%26ved%3D%26url%3Dhttp%253A%252F%252Finarqadia.jstarquitectura.es%252F%253Fauthor%253D1%26bvm%3Dbv.112454388%2Cd.dmo%26psig%3DAFQjCNENfog79WXty5lqIRm71sGYXiYQFA%26ust%3D1453653698628294&bvm=bv.112454388,d.dmo&psig=AFQjCNENfog79WXty5lqIRm71sGYXiYQFA&ust=1453653698628294
Algunas formas de evitar esto?
Usando cementos de muy buena calidad bajos en aluminio. Y la estructura metálica no se vea tiene que estar cubierta por el concreto, especialmente en zonas húmedas.
"CASAS ENFERMAS"
HUMEDAD EN LAS EDIFICACIONES
El invitado no deseado |
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Las
humedades reducen la durabilidad de la edificación y aumentan el costo de
mantención, influyendo, además, de manera directa, en el bienestar de los
habitantes y usuarios, quienes, por ejemplo, pueden sufrir enfermedades
respiratorias.
Tomado
de la página web http://www.emb.cl/construccion/articulo.mvc?xid=2965
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Si antes de
empezar una obra no se tuviera la precaución de proteger de humedades el
edificio, es muy posible que ésta absorbida por la cimentación comience su
ascensión capilar por los muros, cosa que es fácil de evitar dada la técnica y
los materiales que, a tales efectos, existen en el mercado.
Una solución sencilla sería construir los cimientos con piedras densas y duras que, al no ser porosas, no dejarán ascender la humedad; pero como no siempre se tiene a mano esta clase de piedra, en la práctica se sustituyen por la caliza, pero sin resultado alguna por la porosidad de la misma.
Otra solución más aconsejable es la de construir una verdugada formada por tres o cuatro hiladas de ladrillo recibidas con mortero impermeable (1 : 1) y que rodeen todo el perímetro del edificio, o bien hacer una verdugada de hormigón impermeable.
Pero la solución más racional para evitar las humedades capilares consiste en establecer verdaderas barreras anticapilares, en los muros, formadas por capas de asfalto fundido, chapas de plomo, o bien capas de mortero impermeables. Este último sistema sólo es recomendable cuando el terreno en que se apoyan los cimientos es muy firme y no existe el peligro de pequeños asientos que, aunque no pongan en peligro la estabilidad de la obra sí producirían fisuras en la capa de mortero impermeable, por donde se introduciría la humedad. En cambio las capas de asfalto fundido o plomo, gracias a su elasticidad o maleabilidad, no son afectadas por estos movimientos. En las figuras 172 y 173 presentamos dos formas sencillas de formar estas barreras, la primera mediante una capa de plomo, un poco más alta que el nivel del terreno y la segunda con dos capas de betún asfáltico, distanciadas una de otra un metro, para mayor seguridad al establecer una doble barrera.

Figura 172
Figura 173

Figura 174
La elección
de uno y otro sistema dependerá de la importancia que pueda llegar a adquirir
la humedad procedente del terreno. Los materiales más utilizados para formar
estas barreras son el plomo y, sobre todo, telas y fieltros bituminosos.
Otro sistema de protección contra la humedad, consiste en confeccionar los cimientos con hormigones y morteros hidrofugados, o sea, a los que se ha añadido, en el agua de amasado, aditivos impermeabilizantes. (Tomado de la página web http://www.elconstructorcivil.com/2011/04/impermeabilizacion-barreras.html

Figura 175
Las figuras
174 y 175 son dos ejemplos de impermeabilización de cimientos.
En la figura
174 el orden de ejecución de trabajos sería (véanse números en figura).
1. Hormigón hidrófugo en cimientos.
2. Muros de hormigón en masa, impermeabilizados hasta treinta centímetros sobre rasante del terreno.
3. Pedraplén anticapilar.
4. Losa de hormigón hidrofugado.
2. Muros de hormigón en masa, impermeabilizados hasta treinta centímetros sobre rasante del terreno.
3. Pedraplén anticapilar.
4. Losa de hormigón hidrofugado.
5. Muros sobre rasantes, muros interiores, pilares, tabiques, etc., sin impermeabilizar.
Consejos de Nuestro Experto
Colocar dos hiladas con cemento hidrófugo para evitar en gran parte las humedades por capilaridad.


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